Transformación docente


Tomando el concepto de educación y su origen, se puede decir que dicha palabra refiere a la acción de guiar, conducir, formar e instruir. En esta gestión intervienen dos o más personas por medio de la cultura y conocimientos en diferentes situaciones de formación, como proceso que incrementan el desarrollo humano y la realización personal que luego, más tarde, impacta socialmente, dicha transformación es garantizada por el Estado.
Desde lo largo de la historia, se consideró a la educación desde diversas perspectivas y con distintas funciones, teniendo en cuenta aspectos políticos, ideológicos y educacionales.
Los procesos educativos, sociales y contextuales de la sociedad tratan de proporcionar los medios para lograr acceso al conocimiento y continuar aumentándolos.
A partir de los cambios de paradigmas se comenzó a pensar en diferentes cuestiones con respecto a la relación entre el profesor y los alumnos, las normas culturales, los contenidos y el conocimiento, la incorporación de las TICs, como una nueva herramienta progresista de la educación; como así también sobre nuestras prácticas pedagógicas, abriéndose una discusión o diálogo crítico, creativo y democrático.
Este nuevo pensamiento sobre nuestras prácticas docentes, desde una posición crítica nos favorecerá a abordar un nuevo sendero, que nos disponga a convertirnos en efectivos educadores posibilitando además una formación continua y permanente haciendo una reflexión objetiva y constante de nuestras propias habilidades como educadores y para que esto de resultados positivos y concretos, dicha autocrítica se deberá reproducir en auténticos cambios tangibles, de lo contrario perderá sentido.


¿Cómo podemos lograr el cambio?


Podemos comenzar a pensar un punto de partida para lograr un cambio significativo y verdadero, desde nuestra posición como educadores. Es verdad que muchos docentes, directivos, padres, etc., se niegan al cambio o miran hacia otro lado, pero esa actitud frente al nuevo paradigma los dejaría fuera del estrepitoso avance y ventajas que brindan las TICs en esta nueva etapa de la vida, en una sociedad que demanda cambios profundos y que está totalmente comprometida con la evolución incesante de la tecnología en todos los aspectos de la vida social.
Hoy todas las cosas sencillas se hacen por Internet, hacer las compras en el supermercado, buscar como viajar para llegar a un destino determinado, leer un libro, charlas con amigos, aunque éste esté en el otro lado del planeta y tantas otras cosa más; entonces nos preguntamos ¿Por qué despreciar esta herramienta tan beneficiosa y que hoy en día está disponible para todos?









¿Qué se hace para lograr la transformación?




“Las nuevas tecnologías no van a mejorar y transformar la educación por si mismas …. para que ello ocurra es preciso un cambio profundo en la docencia”[1] Para direccionarnos en esta innovación, es necesario pensar como lograr dicha transformación desde una perspectiva ingeniosa y una política de Estado, es decir con el compromiso de toda la sociedad desde los más altos estadios.
De esa necesidad han surgido proyectos como conectar igualdad y diversas jornadas de capacitación para contribuir al uso de las TICs.

Repensar en la educación significa que debemos estar dispuestos, como mencionamos en un principio, al diálogo crítico, creativo y democrático. Apalear a una visión constructivista y ser conscientes del impacto de las nuevas tecnologías.
Me gustaría compartir algunas experiencias para reflexionar acerca del tema que estamos tratando.







Seguir apostando por la escuela








Las TICS por si solas, no podrán nunca cambiar la esencia en la educación, es imprescindible una fuerte mutación de los actores que tienen que dominar sus miedos, y limitaciones transformando sus prácticas docentes.
Un trabajo conjunto de toda la comunidad educativa, en forma coherente contribuirá a una transformación progresista mediante la pura implementación de las TICs., ya que de otra forma no lograremos los cambios que precisamos.

















Debemos entonces primeramente reflexionar en cuales fueron los intereses de la escuela en el momento de su creación y cuales son los que ahora queremos para el futuro de nuestra sociedad.
Suele decirse que por causa de una educación ineficiente la comunidad enfrenta duros problemas sociales, dándole a ésta una atribución que va más allá de su propia concepción.
“No es la educación la que conforma la sociedad de cierta manera, sino la sociedad la que, conformándose de cierta manera, constituye la educación de acuerdo con los valores que la orientan” (Freire, 1984: 88)


En síntesis, pensar en las TICs como medio para mejorar el mundo y la educación sería un error, si no pensáramos en que hacer con ellas, como utilizarlas u olvidándonos del objetivo fundamental de la educación. Es decir, que debemos afrontar un compromiso social de la educación, ser profesionales a la hora de llevar a cabo nuestra tarea, así como pensar y mejorar la calidad de la misma, asumiendo las contradicciones de los objetivos, contenidos programáticos, métodos, técnicas y didácticas de la escuela tradicional que nos obligan a dictar.
Luchar por un mundo mejor significa, implicarnos de lleno en un mundo de trabajo constante, crítico y colaborativo para llegar a una toma de posición epistemológica ineludible, a fin de lograr una verdadera resignificación y transformación de las prácticas pedagógicas.
Las nuevas tecnologías son impresionantes y novedosas pero no son más que meras herramientas para ser utilizadas y mejorar los procesos de aprendizajes, pero ellas no nos hacen mejores personas ni tampoco solucionan los graves problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad.




Toma de conciencia en educación


Enseñar, es orientar a una persona a tomar conciencia para que finalmente pueda integrarse a la sociedad como dueño de su propia realidad; esto implica un cambio de mentalidad para estar en correspondencia con otras personas participando de comportamientos puramente humanos.
Tomando la idea que predica Freire, la educación es notablemente problematizadora, crítica y liberadora por lo que se está planteando una postura reflexiva, transformadora y de análisis continuo que demanda acción.
“Cuanto más crítico un grupo humano, tanto más democrático y permeable es” (Freire, 2009)


La libertad es lo opuesto a la dominación, por lo que esta premisa se opone al modelo actual tutelado por la dominación. Podría decirse que estamos frente a una pedagogía revolucionaria la que podría gestar una nueva sociedad, un hombre nuevo y un mundo nuevo, la que reclama cambios, ruptura y transformación total. De aquí entonces La “pedagogía del oprimido” se convierte en la práctica de la libertad.
La carencia de lo cuantitativo y cualitativo en la educación, constituye un impedimento en el desarrollo de un país y la instauración de una mentalidad democrática. Ello nos lleva a decir que, tenemos que cambiar junto al pueblo y no sólo brindarle datos. Es decir, buscar transformar al mundo actual en otro más humano, comprometido y razonable.

Nadie nace hecho. Nos vamos haciendo poco a poco, en la práctica social en que tomamos parte” (Freire, 2009)

Las incongruencias y las contradicciones están instauradas en todo el proceso si reflexionamos sobre algunas cuestiones tales como: porque educamos, que enseñamos y como lo hacemos. Tenemos entonces la labor más afable y la que más nos debe interesar a la hora de afrontar nuestra responsabilidad de educadores que es especialmente, el formar sujetos críticos, participativos y comprometidos con un cambio progresista.
Asumir las contradicciones, es el primer paso para comenzar con el cambio. El segundo paso es repensar la temática que debemos abordar para que el proceso de enseñanza – aprendizaje sea realmente eficaz y enriquecedor, seguidamente discutir sobre la problematización de los contenidos en el currículum desde una óptica progresista y finalmente accionar.



El nuevo educador y la educación


El nuevo educador no aflora por accidente sino que surge de una práctica revolucionaria que va reformando la sociedad, asimismo cada uno de ellos tiene sus propias cualidades, asume un compromiso con su pueblo con una fuerte ideología o convicción en defensa de sus beneficios. Esa responsabilidad que se adjudica frente a los suyos, supera al egoísmo y al individualismo. Implica un sentido de solidaridad para luchar contra la dominación en defensa de la libertad accionando cada día con esfuerzo, pensando estudiando, descubriendo realidades que se deben conocer más para aceptar críticas constructivas y poder criticar con claridad como así también luchar contra las actividades antisociales.
El nuevo educador no puede dejar de transitar por el camino de la reconstrucción, creyendo que lo nuevo se convierte en viejo con el tiempo y que debe renovarse continuamente. Luchar para que la educación apueste al trabajo, incentive a una actitud solidaria. Un docente nuevo practica una educación nueva de acuerdo con sus posibilidades. Una educación distinta a la que todos conocemos y con la que seguramente hemos sido educados, con un espíritu crítico y activo; donde lo teórico se complemente con la práctica, entre el trabajo manual y el intelectual, impulsando a los educandos a reflexionar. Una educación muy lejos de ser neutra ya que eso es imposible, sino que atienda a los intereses del pueblo.









"Política y educación", Paulo Freire, 6° edicición 2009, editorial Siglo XXI

"La educación como práctica para la libertad", Paulo Freire, 2° ed. 1° reimp. - Buenos Aires: Siglo XXI, 2009

"La importancia de leer y el proceso de liberación", Paulo freire, 18° reimpresión, editorial siglo XXI, 2008




[1] Profesor LENS, JOSE LUIS; apunte de la cátedra Epistemología; Lic. En Tecnologías Educativas; UTN en www.redtecnológica.org